Con punto y coma
- Julia Quiroz
- 18 juin
- 12 min de lecture
(COMO) CON PUNTO Y COMA
Me dijeron alguna vez, que cuando algo que significó mucho se va… Es como si la historia se cortará. Pero no se detiene, no es la misma, no es otra… El punto y coma… En principio, es la idea de que empieza una frase diferente que aún está conectada con la anterior. Y he pensado que si seguimos escribiendo la historia, será algo así. Así que, tengo una pregunta. Estarías de acuerdo con que escribamos lo que sigue en esta historia?
A veces las palabras no bastan para hablar, a veces uno se pierde, se halla, se enamora, se olvida, recuerda… Hay cosas que aclarar, que decir, hay tanto por vivir… No?
Quisiera contarles la historia de dos voces silenciosas, cuyo rumbo es impreciso y en un estallido… Han decidido seguir.
He decidido escribir esa historia que no tiene principio ni final.

Capítulo 1
Emily
Esa sonrisa. Esa mirada inocente. Me gustaría volver a verla. Mirarla en el espejo...
Pero ya nada es lo mismo. No, ya nada es ni será igual. Y duele. Sí que duele. Pero así es la vida. Y todo lo que nos queda es seguir. Porque estamos vivos. Seguimos viviendo. Y es bello aunque mata.
Aun mirando el cielo, olvido que las estrellas son de verdad. Me fascinan. …Esa idea tan perfecta de este universo loco, de este mundo imperfecto. Nos alumbran, aún cuando ya no brillan, incluso al caer nos traen esperanza. Cada una es única, no brillan solas. Son gigantescas y queman, pero se muestran en la noche fría tan minúsculas que cuesta creer lo enormes que son en realidad. Cierro los ojos y siento, el viento anunciando el inicio de la primavera. Aún hay luz, sin embargo deben ser las ocho. Hay tantas cosas que aun no me creo. Ya llevo un tiempo soñando despierta, y sin embargo me cuesta entender que es verdad y distinguir la realidad entre tantas rarezas.
Hace dos días, seguía de pie. De pie frente a tu casa. Y no me esperaba a que abrieras la puerta cuando timbre. Pero lo hiciste. Te ví a los ojos, enfrente tu mirada y tú la mía. Sé que nos costó a ambos. Sigo enojada. Porque me hiciste esperar algo. Pero no sucedió nada. Ya sé. Ya sé que no se supone que sucediera algo entre nosotros. Aunque pensé que hablarías, y te bastó el silencio, ni una palabra. Yo esperaba oírte, entenderte, y tú te callaste. No importa el tiempo que pasó, cerraste la estúpida puerta y te perdiste una vez más. Sin mí. Y ahora, me perderé sin ti. Espero que pienses en mí, pero ya no sé qué esperar. Pienso mucho, pero la verdad, es que yo tampoco hablo.
Si tuviera que decir algo al respecto de lo que pasó, si tuviera que hablar de tus ojos y de la forma en que me miraban… Diría que es una especie de tormenta pasiva. Algo que parece indefinidamente duradero, y que termina siendo simplemente pasajero. A veces me asusta pensar en todo eso, pero de cierto modo… Contigo y perdida en tu mirada, llegué a sentir una profunda calma. Las palabras no me bastan. Nunca bastan. Nunca nos bastaron. ¿No es así? ¿Verdad?
Recuerdo una mañana de otoño…
Deberías saber, que yo verdaderamente no pensaba acercarme a tí. Las cosas ya empezaban a ponerse raras entre nosotros, y mi intención definitivamente no era llevarlo más lejos. Sé que en apariencia, yo te buscaba. Pero te juro que ese día, yo no te estaba buscando. La cosa es que eras la única persona que tenía en mente. Quiero decir, no sabía qué más quedaba por hacer.
Así que esa mañana de otoño, fuí a parar a tu casa. Tenía la intención de explicártelo todo. Incluyendo aquello que nunca dejamos en claro. Pero ni bien terminé mi frase, me tomaste de la mano. Me invitaste a pasar. Así que pasé. Y sí, un par de horas más tarde el asunto se había vuelto personal. Pero esa no era mi intención. Fue ese gesto el que hablo en tu lugar. Tu sonrisa era más fuerte que mil palabras. Esa mirada misteriosa que te observa y disfruta leer en tu rostro ese : “No tengo idea de que estás por hacer”... Todo tenía más sentido trás un segundo de contacto. Sin embargo, trás aquellos instantes fugaces… Todo parecía confuso. Todo siempre quedaba ahí. Y nunca supe bien por qué. Ahora me pregunto en qué pensabas tú verdaderamente.
Así que la semana pasada, cuando recibí tu mensaje y me precipité a tu puerta, ya nada tenía sentido. Y mis expectativas habían perdido todo rumbo. No es que ahora esté menos perdida, pero la confusión que siento tiene más razones de ser. No sé si eso es algo bueno. Hay muchas dudas que resolver, que olvidar… muchas dudas.
Por eso te escribo esta carta.
No, no puedo decir todo eso. Aún es muy pronto.
Trás borrar mis palabras, en breve, se lo dije:
Podemos hablar? Es importante.
Consideradamente,
Yo. (Ya sabés quién soy)
Capítulo 2
Jonathan
Hola Emily,
Soy yo. (Ya sé que tú también sabes quién soy). Me alegra que volviéramos a hablar. No te lo voy a negar, hablar no siempre es simple. Quiero que sepas que también es importante para mí. Y que hay muchas cosas que yo tampoco comprendo. Pero podríamos intentar aclararlo. No puedo esta semana porque tengo exámenes y el fin de semana me voy con Renata a visitar la Uni. Pero si es que estás de acuerdo, podemos quedar el Lunes. ¿Te parece a las 6h en el parque Stellarium?
Atentamente,
Jonathan C.
Tenemos que hablar. Pero si hay algo en lo que Emily y yo estamos de acuerdo, es que a veces las palabras no bastan para decir las cosas.
Capítulo 3
Emily
Recibí su respuesta. Quiere que nos veamos en el Stellarium. Queda cuatro calles más arriba, solíamos ir ahí con Berni. Ahora ya solo somos dos. No hemos vuelto desde que Berni se fue. Pero supongo que es parte de esas cosas, que algún día tendremos que hacer. Esas cosas, como el silencio, a las que algún día tendremos que enfrentarnos.
Hola Jonathan,
Entiendo. Nos vemos el Lunes en el Stellarium. Hasta luego! Suerte con todo. Adiós.
Emilly
Capítulo 4
Jonathan
Hemos quedado en vernos mañana. Debo reconocer que estoy algo nervioso. No sé bien por qué. Hay muchas razones por las que huir. Pero también por las que estar ahí y hablar. Últimamente las palabras se acumulan en mi mente. A veces se presentan en desorden y a menudo son ideas, pensamientos… Fragmentos sin sentido. Tengo la sensación de que inundan mi interior, y a veces siento el peso de todo eso. Pero rara vez consigo sacarlo de ahí. Me preguntó si a ella le pasa lo mismo.
Capítulo 5
Emily
Hoy nos volvemos a ver. Un par de meses atrás todo sería normal. Ahora no puedo dejar de darle vueltas. Y por más que trate de olvidarlo todo, no hay manera de fingir que todo está bien, que nada ha cambiado. Porque la verdad es que ya nada se siente igual, ya nada es lo mismo.
Y estoy cansada de sentir que he dejado de existir. Dicen que la vida sigue, pero la verdad es que cuando te das cuenta de que estás viviendo, ya no es la misma vida.
Abro la puerta, y no reconozco la calle. No es aquella por la que he andado cientos de veces. Enciendo la música, las canciones suenan diferente. Y al llegar al parque, algo en mí se pierde y surge algo nuevo. Algo que me da miedo, porque no reconozco esa sensación como tal.
Entonces lo veo, sentado ahí en el banco. Me acerco lentamente, esperando que no se voltee. Porque todavía no estoy lista para enfrentar su mirada. ¿Será que algún día volveremos a vernos de la misma forma?
Capítulo 6
Jonathan
Me he tomado 2 cafés está mañana. No acostumbro a tomar café. Me siento algo extraño. Sé que llegará en cualquier momento. Pero todo parece ser un extraño sueño. Quizás, considerando el hecho de que ya nada tiene sentido, podría dejar ir la tensión que me arrebata el aire. No hay mucho más que perder supongo.
Y en medio de mi reflexión, la veo llegar. Se sienta a mi lado. No sé si debería regresarla a ver. “Hola”, es todo lo que se me ocurre. Pero como siempre, ella consigue lanzar la conversación:- Hola. ¿Ya habías venido aquí? Digo… Ya sabes, desde que…
- Sí, lo sé. No, no había vuelto. Y tú?
- Yo tampoco.
- Pues, aquí estamos no? Ojalá estuviera aquí.
- Sí… Te imaginas si nos viera así? No lo creería.
- Cierto, jaja. Cuando estábamos los tres, huía el silencio.
- Exacto. …Lo extraño.
- Yo también.
Finalmente consigo mirarla. Sigue siendo igual de encantadora. De ella emana vida, pero hay algo triste en su sonrisa. Quedamos en silencio. Es algo extraño, algo pesado, pero parece necesario. Transcurren algunos minutos mientras observamos el estanque y la gente a lo lejos. Entonces, una vez que el silencio se hizo notar, retomó nuestra conversación:
- Hay un par de cosas que quisiera decirte. Pero la verdad es que no sé cómo decirtélas.
- A mí me pasa exactamente lo mismo.
- Es curioso, ¿no lo crees? Dos jóvenes en un banco, que han venido con la intención de hablar. Y ambos se quedan sin palabras. Han mantenido largas conversaciones, y ahora, ninguno sabe cómo empezar.
- Cierto.
Trás un nuevo silencio, nos miramos, e inevitablemente dejamos escapar una risa. No son los nervios, es que, seguimos siendo nosotros. Al menos eso creo. Jiji.
La observo. Su mirada se pierde en el vacío. Sé que cuando eso sucede, es porque está pensando en algo.
- ¿En qué piensas? - Le pregunto. Esta vez no he pensado que sería mala idea. Está vez he decido dejar de escucharme. Y escuchar lo que tiene que decir (escucharla).
- Recuerdo. Me pasa mucho últimamente.
- A mí también.
- Recuerdo… Ese día en el que Berni te empujó en el estanque. Y luego tu saliste, todo empapado, lo tomaste por la manga, y te echaste de nuevo con él. La alegría que sentía entonces, la alegría de verlos juntos, así de estúpidos y libres, me inundaba. De tal modo que olvidaba los momentos oscuros y dolorosos por los que solíamos pasar. Me olvidaba de pensar, de dudar. Y me reía sin parar. Los veía sonreír, y me parecía que aquel instante era perfecto. Los quería con el alma, más que con la mente.
Me río, sonrío. Y al mismo tiempo, siento una lágrima caer por mi mejilla.
- Yo recuerdo… - Empiezo/Le digo - Cuando íbamos por un helado. Pero nunca nos alcanzaba para 3. Así que para que fuera justo, pedíamos uno solo. Y tú y Berni nunca se ponían de acuerdo para escoger el sabor. Así que siempre terminaba escogiendo yo. Y siempre escogía menta con chocolate. Cuando lo compartimos, tenía la impresión que nunca había probado un helado tan rico. Era perfecto. Quizás nunca volverá a ser igual. Pero siquiera sé a qué sabe un helado perfecto. Y sé que lo hacen en la 43, sé que lo hace la gente, que aunque no veas, está. Detrás de todo lo que probamos, está alguien, ¿no?
- Supongo.
- Oye… - Sé que no es el mejor momento, pero hay algo más, de lo que tenemos que hablar.
- ¿Sí?
- ¿Por qué vinimos aquí hoy?
- Ya lo sabes.
- Es verdad… ¿Sabes? Cuando te dije que si Berni se fue, fue por nosotros… No pensaba realmente. Estaba triste, enojado, confundido.
- Lo sé. Pero también estuvimos ahí. Y somos parte del problema.
- El problema… El problema es muy grande. Y por supuesto que sí fuimos parte de su vida, fuimos parte de aquello que no lo pudo retener. Pero tengo la convicción, que si ambos lo vimos sonreír de esa manera… Es porque no solo fuimos parte de lo que lo hirió. Y él es parte de mucho más que el dolor que nos causa pensarlo así. Creo que tenemos que seguir viviendo por él. Aunque no se quedó, a él le gustaba esto. Le gustaba sentirse vivo. Y que pasáramos tiempo juntos. No quiero olvidar lo que eso se siente. Porque mientras yo esté aquí, siempre habrá en mí una parte de él, de nosotros. La historia que vivimos fue increíble. Y lo que viene con ella no tiene un final. Pero tenemos que lograr escribir una historia con lo que nos queda.
La oigo llorar. Pero no me atrevo a mirarla. Creo que ambos sentimos algo parecido. Ahora. Siempre. Y no se irá, pero estaremos bien. Eso espero.
- Gracias… Hay más de lo que crees aquí. Son parte de lo que fui, parte de lo que soy. Y no pienso olvidarlo nunca. Tampoco veo mucho por delante. Creo que perdí la capacidad de mirar más lejos. Pero sé que ahí donde no veo, todavía hay algo. No hay nada como él. Y se fue muy pronto. Espero que sepa, que haya sabido, que sin importar el dolor que le causaba, que nuestras vidas se cruzaran fue una de las mejores cosas que me han pasado.
- Lo quiero tanto. Solo quiero despertar y llamarlo. Lo extraño Emily. Lo necesito. Quiero que sepa que lo amo. No sé si se lo dijimos suficientes veces. Pero amigo… más te vale saber que eres la causa de toda mi alegría y toda mi tristeza. Hay un Berni en esta historia. Hasta siempre, hermano. Te quiero.
Al darse cuenta que ya no le estaba dirigiendo la palabra, se paró. Se fue a sentar al borde del estanque. La sigo. Nos quedamos ahí un par de minutos. Solo el viento canta entre las ramas de los árboles del Stellarium. Finalmente, me paró. Ella también se pone de pie. La abrazó, es un largo abrazo, siento una lágrima suya en mi espalda y la sujeto con fuerza, como si uno de nosotros se fuera a derrumbar. Nos miramos sin hablar. Se va. Así que me voy en la dirección opuesta. Pensado en todo lo que acaba de pasar. En todo lo que pasó y en lo que aún podría suceder. Creo que quiero saber qué nos depara la vida. Hay más cosas que me preocupan. La cosa es que ahora, si decido continuar escribiendo esta historia, será la mía. Pero he decido, que en mi historia, está Berni, está Emily. Y cada palabra es por lo que soy. Soy yo, Jonathan Colson, gracias a ustedes… Al ayer, al hoy, al mañana.
Capítulo 7
Emily
Ya está. Hemos hablado. Ahora me parece simple. Sin embargo, hay mucho más de lo que sabría explicar detrás de una sonrisa entre lágrimas. La verdad es que aún me siento culpable. Creo que hay sentimientos que no se van. Y la gente no se olvida. Aunque algo se vaya y nunca vuelva, una parte de ti le pertenece. Las historias que contamos se van, salen a la luz. Pero yo estoy convencida de que las historias que vivimos, de alguna manera u otra… Son para siempre.
Voy de regreso a mi casa. Veo a la gente caminando por la vereda. Me pregunto cúal será su historia.
Hay gente que va soñando, y detrás de cada rostro hay algo diferente, algo auténtico. Hay gente que va cabizbaja, como si fueran buscando con la mirada un camino que han perdido. Hay gente que va tomada de la mano, juntos frente a la multitud. Quisiera saber quienes son, en que piensan, que se siente vivir la vida que cada uno lleva… Pero a mis ojos, todo es un misterio. …Un profundo misterio que rara vez tratamos de resolver.
Entonces pienso en Jonathan… Puede que hasta ahora todo sea un desastre, pero no quiero que nuestra historia se acabe así. No quiero que se termine ahora. Y si volviésemos a empezar?
Me dijeron alguna vez, que cuando algo que significó mucho se va… Es como si la historia se cortará. Y empieza algo más, mas no se pierde todo lo que ya se ha escrito. Cuando Berni murió, la vida se detuvo. Entonces nos hablaron del punto y coma. En principio, es la idea de que empieza una frase diferente que aún está conectada con la anterior. Y he pensado que si seguimos escribiendo la historia, será algo así, como con punto y coma. Así que Berni… Tengo una pregunta. Estarías de acuerdo con que escribamos lo que sigue en nuestra/esta historia? (en esta historia que es la nuestra)
Me paro en el paso peatonal, cierro los ojos. Tomo una profunda respiración y abro nuevamente los ojos. Veo como el semáforo pasa de rojo a verde. Doy un paso en la acera. Lo veo una vez más, riendo con los ojos cerrados. Creo que estaría de acuerdo. Berni quería que viviéramos. Antes de abrir la puerta, en un susurro repito… “(Como) con punto y coma…” Y me pierdo en el silencio del corredor. El silencio ya no parece vacío, ya no parece pesar en el aire.
Capítulo 8
Jonathan
He estado triste, confundido, enojado… por mucho tiempo. Y la verdad es que ya no lo soporto. Quiero que esa alegría que llegamos a sentir, se quede. Así que he decidido tratar de arreglar las cosas. Si hay algo que he aprendido, es que todo cuenta. Y mientras sigamos vivos, hay que vivir la vida. No? No quiero arrepentirme por dejar ir las cosas a las que alguna vez me aferré con tanta fuerza.
Esta mañana, antes de salir de casa, escribí un mensaje para Emily.
En un par de minutos tengo examen. Sigo dudando, y las agujas del reloj siguen avanzando. Sí. Sí… Tengo que tomar esta oportunidad (de arreglar las cosas).
Hola Emily.
¿Cómo estás?No estoy seguro de esto, pero pensaba que podríamos hablar. Ya sé que ya hemos hablado... Pero creo que todavía hay cosas que aclarar entre nosotros. No quisiera que se acabe así. Podemos vernos después de clases? (Es importante.)
PS: Buen día

Soundtrack:
Robin Hood - Anson Seabra
Sweet Heroine - YUNGBLUD
Something To Believe In - Aqualung
It Is What It Is - Mayday Parade
loneliness for love - lovelytheband
Apologize - OneRepublic
wish you well - Wrabel
WHEN THE MUSIC STOPS - jxdn



Commentaires